
Después de nuestro último viaje, donde un pueblo de cuento, Hallstatt ha sido el protagonista, nos hemos dado cuenta una vez más que cada día somos menos de urbes y más de pueblitos pequeños con encanto. De rincones idílicos rodeados de naturaleza que nos aporten paz y nos hagan sentir en un cuento.
Son ya bastantes los pueblos que hemos tenido la fortuna de conocer hasta el momento y nos vamos a dejar algunos por el camino hasta que podamos aumentar esta lista a «los diez pueblos que tienes que conocer antes de morir».
Pueblos que te trasladan a otra época, pueblos que se fusionan con la naturaleza como si fuesen uno, pueblos navideños y, en definitiva, lugares tan especiales que no podéis dejar de incluirlos en vuestra wishlist viajera.
1. COLMAR, FRANCIA

Colmar, en el corazón de la Alsacia francesa, es un pueblo mágico en cualquier momento que decidáis visitarlo, pero esa magia se incrementa si cabe en Navidad. Además de sus tradicionales mercadillos navideños, de los más famosos de Europa, cabe destacar el empeño que se aprecia en que cada rincón de este precioso enclave parezca un cuento de Navidad.
Ese esmero se aprecia también en localidades cercanas como Eguiseim, Estrasburgo, Ribeauvillé, Turquheim o Riquewihr, que os recomendamos visitar en cualquier ruta por Alsacia.
2. HALLSTATT, AUSTRIA

Tal es la belleza de este pueblo austriaco, que de él se dice que es el pueblo más bonito del mundo a orillas de un lago.
La estampa de su Iglesia, que parece flotar sobre el lago, las casas escalonadas en la montaña y todo ello flanqueado por los alpes es sin duda una imagen de postal.
El pueblo podría verse paseando tranquilamente y haciendo fotos en 2/3 horas máximo, pero nosotros como siempre os recomendamos hacer noche en alguno de sus alojamientos con vistas al lago para disfrutarlo en soledad al caer la tarde y a primera hora de la mañana antes de la llegada de las excursiones. También en este tiempo extra podéis aprovechar para conocer la mina de sal más antigua del mundo, el mirador Skywalk, la cascada Waldbaschtrub o el peculiar Osario de la Iglesia Pfarrkirche.
Podréis llegar en 3/4 horas en tren desde Viena o Múnich y de la estación al pueblo se accede en barco. También en coche en 2’5/3 horas si decidís hacer una ruta por otros pueblos espectaculares de la zona como ___
3. SHIRAKAWAGO, JAPÓN

Shirakawa-go es una aldea histórica ubicada en la zona conocida como «Los Alpes japoneses». Para nosotros, este rincón se convirtió a los 5 minutos de pisarlo en nuestra parada favorita de la ruta por Japón.
Este pueblo, donde llaman la atención sus peculiares casas con espesos tejados de paja (Gassho Zukuri), es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y podréis llegar a él en autobús desde Takayama.
También os recomendamos pasar una noche allí porque como la mayoría de estos lugares, al caer la tarde las excursiones se marchan y lo disfrutaréis en soledad. No podéis perderos en esta aldea la subida a su mirador (Shirakawago viewpoint), Gasshozukuri Minkaen, las Three Houses, el puente colgante Deai, el Templo Myozenji y la casa museo Kanda House.
4. LE MONT SAINT MICHEL, FRANCIA

Entre las zonas de Bretaña y Normandía, al oeste de Francia se encuentra este pueblo, uno de los más especiales y bonitos del mundo.
Este islote rocoso, rodeado de una increíble bahía, es testigo varias veces al año, de algunas de las mayores mareas de Europa. Durante esas mareas, el pueblo queda completamente aislado y el monte parece flotar literalmente sobre el agua.
También Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, corona la parte superior del islote una abadía majestuosa en la que viven algunos monjes que representan la mayor parte de la población del pueblo. Este cuenta solamente con algunas calles en las que encontraréis restaurantes y tiendas de souvenirs. El Mont Saint Michel se ve en apenas 2 horas (visitando la Abadía), pero de nuevo debemos recomendaros dormir en él una noche para llevaros siempre en la retina un atardecer mágico en soledad allí.
5. ZAANSE SCHANS


La más pura esencia de Holanda se respira en Zaanse Schans. A apenas 30 minutos de Amsterdam encontraréis este lugar donde el tiempo parece haberse detenido y los molinos junto al agua parecen sacados de un cuadro de Monet.
Pequeños puentes, tiendas con los clásicos zuecos, fábricas de quesos que reviven una aldea tradicional de otra época rodeada de una naturaleza privilegiada.
Una excursión perfecta de medio o un día para nosotros IMPRESCINDIBLE en un viaje a la capital holandesa. Tan sencillo como coger el bus 391 en la Estación Central y este os dejará directamente en la entrada 😉
¿Qué más pueblos recomendaríais para añadir a esta lista?

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